CUANDO EL JUEGO SE CONVIERTE EN ENFERMEDAD

Por Claudia Agramonte Saba - -

El juego y las apuestas pueden ser una actividad lúdica que proporciona excitación o placer. Sin embargo, en algunas personas el juego deja de ser una mera diversión y se transforma en una conducta dependiente :"Jugadores patológicos".

El "jugador patológico" es aquella persona que va teniendo problemas progresiva y reiteradamente en su intento de resistir el impulso de jugar, y esta excesiva implicación en el juego le va provocando problemas en su vida personal, familiar, y social y profesional.

Estas personas tienen la necesidad de jugar con cantidades de dinero cada vez mayores, para conseguir el grado de excitación deseado. Pueden presentar una historia de fracasos repetidos de intentos para interrumpir el juego. Si se les interrumpe o impide su actividad de juego, experimentan una gran inquietud o irritabilidad. El juego se va convirtiendo en la estrategia para escapar de los problemas, o para aliviar sentimientos de desesperanza, culpa, ansiedad, depresión, etc.
El punto de partida en este tema es que el juego patológico, aunque pueda parecer un vicio, es una enfermedad. Porque, aunque el juego en general es algo normal y deseable, cuando se constituye en adicción se convierte en enfermedad.
Muchas personas han llegado a perderlo todo, dinero, familia, trabajo, relaciones, por culpa de su dependencia del juego. Para estos enfermos, el juego es una obsesión que puede considerarse como un descontrol de los impulsos, lo mismo que sucede con el impulso de robar (cleptomanía) o de quemar cosas (piromanía).
Generalmente, cuando un día tienen pérdidas en el juego, vuelven otro día para intentar recuperarlo, lo que les introduce en un círculo vicioso. En función del grado de implicación del juego, estas personas pueden engañar a los miembros de la familia, u otras personas, para ocultar su grado de implicación con el juego, pudiendo cometer actos ilegales para poder financiarse el juego. Consecuentemente, este patrón interfiere de manera importante en las relaciones sociales, en las relaciones familiares, en el trabajo y en otros aspectos importantes de su vida.

Las personas que sufren de Juego Patológico, suelen presentar otros problemas importantes con los que deben enfrentarse a diario, es como la "punta del iceberg" de una gama amplia de problemas sociales. Por ejemplo, recurrir al consumo de alcohol o drogas mientras juega; bien sea para aumentar su nivel de excitación, y sentir una mayor emoción en el juego; o bien para no ser tan consciente de las pérdidas y problemas que el juego le está ocasionando.

Por otra parte, suelen sufrir de otras alteraciones como trastornos depresivos, problemas de ansiedad y somatizaciones. En sus fases avanzadas, el Juego Patológico suele conducir al aislamiento social y a una nula implicación en el trabajo, en las relaciones sociales y familiares, etc.

Un aspecto importante a destacar es que los miembros de la familia del jugador son los más afectados por el juego, después de éste, y los que más ampliamente sufren las consecuencias que esto tiene en el ámbito social, económico, legal y de relación.

Los más afectados suelen ser la pareja y los hijos, encontrándose una alta tasa de trastornos psicosomáticos y depresivos entre los cónyuges de los jugadores, así como dificultades de comunicación y relaciones sexuales insatisfactorias. Respecto a los hijos, las consecuencias también son múltiples, convirtiéndose en una población de riesgo para otras conductas problemáticas (adicción a las drogas, ansiedad, depresión, problemas escolares.).


Hay ludópatas que hallan placer en el hecho de jugar, otros que dicen ganar dinero jugando y también los hay que afirman ser unos expertos en los trucos del azar y que son capaces de detectar cuándo, por ejemplo, la maquina "está caliente" y se dispone a dar premios cuantiosos.
Todos sabemos que si se llaman juegos de azar es porque no hay forma de controlar sistemáticamente los resultados del juego y, por tanto, apenas intervienen las habilidades de la persona para saber cuándo se cantará bingo, si la ruleta se detendrá en tal o cual número o si el premio de la lotería se venderá en tal o cual localidad.
Por otro lado, algunos ludópatas se excusan asegurando que jugar les libera de tensiones cotidianas, que les divierte, les distrae o les permite albergar la esperanza de un futuro sin problemas económicos.


Lo primero es reconocer el problema
Casi siempre son situaciones que se prolongan en el tiempo, porque el jugador patológico raramente reconoce serlo. Muestra tendencia a mentir incluso a los seres más próximos, a endeudarse para saldar deudas de juego y así poder jugar nuevamente para eliminar la nueva deuda contraída, aunque manifiesta que todo se solucionará enseguida, cuando llegue la "racha buena".
Minimizan su problema manifestando (como lo hacen otros adictos, por ejemplo al alcohol) "esto lo dejo cuando yo quiera". Con frecuencia, la ludopatía es una adicción que se presenta asociada a otras: alcohol, tabaco, medicamentos, drogas...El perfil más clásico de quien juega de modo patológico es el de una persona caprichosa, con problemas de ansiedad, dificultades de adaptación social y escasa tolerancia de las frustraciones.
En cuanto a las formas de juego, junto al bingo, las loterías y los casinos, las máquinas tragaperras merecen una atención específica, aunque sólo fuera por su proliferación y por esa cercanía tan inmediata a toda la población.El atractivo de las tragaperras consiste no sólo en la relativa frecuencia con que suenan las monedas al caer, aunque sean en poca cantidad, sino además derrochan músicas, palabras seductoras y colores en movimiento que estimulan y atraen al posible jugador.
Quienes han diseñado los programas de las máquinas conocen los mecanismos del comportamiento humano. Refuerzan de tal manera la conducta que quienes padecenalguna debilidad anterior fácilmente corren el riesgo de convertirse en adictos a ese juego y a otros.
Las tragamodedas devuelven al jugador un porcentaje fijo del dinero captado. Pero sepamos que si se juega de forma continuada, se pierde siempre, irremisiblemente. Mantienen la atención y la tensión del jugador concediendo pequeños premios de vez en cuando.
Como las máquinas pueden ser en cierto modo manejadas por el jugador que selecciona opciones mediante palancas o botones, se le hace creer a este que de alguna manera controla el resultado de los premios a obtener.




Qué hacer ante la ludopatía

-Las familias de jugadores patológicos pueden solicitar la prohibición de que entren a ciertos lugares de juego, como bingos y casinos.

-Si existen indicios razonables de juego patológico, acudir a profesionales especializados y también a asociaciones de autoayuda para las ludopatías.

-Normalmente, un ludópata no puede dejar de jugar sin recibir ayuda, por mucha fuerza de voluntad que tenga.

-La ludopatía rara vez tiene una sola causa o circunstancia. Requiere de la intervención de especialistas de la psicología para diseñar el proceso de deshabituación.

-Es frecuente que el ludópata tenga una personalidad inmadura, miedos, sentimientos de inferioridad y falta de responsabilidad.

-Como una de las características del ludópata es la impulsividad, la intervención consistirá en una reestructuración de la personalidad, que le permita afrontar situaciones difíciles, tolerar la frustración y aprender a fijarse limites.

-Además debe intervenirse en el entorno familiar o social, como en cualquiera otra adicción.

-La familia debe entender que se trata de una enfermedad y asumir la responsabilidad de acompañar y ayudar al paciente en el proceso de deshabituación.

-Y la prevención. Sin ir más lejos, es importante que los hijos no oigan frecuentemente que una lotería o un juego solucionaría nuestras vidas. Deben saber desde muy pequeños que con los juegos de azar siempre se acaba perdiendo.





Indicadores que descubren un problema de adicción al juego

La Asociación Americana de Psiquiatría indicó que hay juego patológico cuando se dan al menos cinco de estas circunstancias:

-Preocupación por el juego (por ejemplo, idear formas de conseguir dinero para jugar).

-Necesidad de jugar con cantidades crecientes de dinero para conseguir el grado de excitación deseado.

-Fracaso repetido de los esfuerzos para controlar, interrumpir o detener el juego.

-Inquietud o irritabilidad cuando se intenta interrumpir o detener el juego.

-El juego se utiliza como estrategia para escapar de los problemas.

-Después de perder dinero en el juego, se vuelve a jugar para intentar recuperarlo.

-Se engaña a los miembros de la familia, terapeutas u otras personas para ocultar el grado de implicación en el juego.

-Se cometen actos ilegales como falsificaciones, fraude, robo o abusos de confianza para financiar el juego.

-Se han puesto en riesgo o perdido relaciones interpersonales significativas, trabajo u oportunidades profesionales por causa del juego.

-Se confía en que los demás proporcionen dinero que alivie la situación financiera causada por el juego.

Fuente: Previ-Psicoligía y realidad virtual y consumer Eroski